MAGNÁNIMA BELLEZA


Oh! Luminosa luna, que brillas en medio de la faz nocturna,
Testigo de una sin igual dulzura, que relucía a majestuosidad
Dejando entrever una acción jamás digna de igualdad
Llena de la más sublime muestra de amor y generosidad.


Resultando un sutil y por qué no, sabio ladrón
Acometiendo en una casa de un humilde servidor
Robó algo tan preciado como plata, dejando un etéreo sonoro
Incomparable en verdades y en esplendor del más bello oro.
Pues bien, eso hizo el creador, quitándole una costilla a dicho servidor,
Le dejó a cambio lo más preciado que podía tener,
Le dejó a cambio una mujer.



Alejandro Pérez


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