Leyendo a Montaigne

Para refutar argumentativa y sensatamente aquellos prejuicios que la colectividad de masas se representa constantemente, debido a lo que reciben por infusión a través de los medios, creando un pensamiento copiado y repetitivo, en lugar de reflexivo y autónomo, pero ¿Qué autonomía se puede seguir tras una heteronomía impuesta desde la infancia?.  Por empezar, se puede presentar una aceptación, mas no un rechazo por nuestras propias constituciones como seres corporeos, no tanto por nuestra supuesta característica de, como lo definiría Aristóteles: "Animales racionales" o "animales políticos" ( aclaración sobre la naturaleza domesticadora y de crianza que tiene el "animal humano", como lo definiría Agamben).

Somos desdichados precisamente por nuestra racionalidad, porque nos hace sentirnos mal con nosotros mismos y rechazar nuestras naturales venturas, como lo diría Montaigne: "Filósofos y reyes defecan, incluso las damas también".   Esta racionalidad que abre una brecha un útero artificial que nos protege de aquellas penurias exteriores hace que seamos cada vez menos libres con nosotros mismos, porque aquellos estereotipos culturales hacen que cada vez seamos mas reacios hacia aquella diferencia, ya aquellos que piensan y actúan diferente de mí, lo elimino con tal de imponer mi punto de vista.

Estas y otras tantas penurias de nuestra razón, son las que Montaigne nos enseña a reflexionar y meditar, ya que lo que importa no es una erudición vacía, sino una sabiduría de nuestra vida, una filosofía práctica, ya que "No hablar de uno mismo, demuestra una falta de coraje", nuevamente está Montaigne.



Comentarios

Entradas populares de este blog

DESEOS CIRCULARES

Si te marchas...