LA ANGUSTIA

“Arriesgarse produce ansiedad, pero no hacerlo significa perderse a uno mismo... y arriesgarse, en el más alto sentido, es precisamente tomar conciencia de uno mismo”. Kierkegaard.

Es frecuente, normal y lógico que a lo largo de nuestra vida, alguna vez nos hayamos sentido angustiados.  Atrapados por un “no se que”, en el que no vemos ninguna salida, y nos vamos hundiendo poco a poco, presos del pánico, en ese agujero negro de nuestro universo.

Y allí, solos, a la intemperie, ateridos por el frío y el temor de no saber ni tan siquiera qué nos pasa, quienes somos. Incapaces de movernos, donde ya no importa el tiempo, nos quedamos a solas con el dolor.

La angustia. Aislados de nosotros mismos, ¡qué horror!. Deseosos que desde fuera nos echen una mano, aún a sabiendas que desde fuera no pueden llegar esas manos. Ahora recuerdo un antiguo proverbio indio que dice: “Recuerda que cuando te encuentres en un apuro siempre habrá una mano que pueda ayudarte, pero no olvides que esa mano, está al final de tu brazo”.

“Uno de los dos fue junto a su vecino porque se buscaba a sí mismo; el otro porque de buena gana se perdería a sí mismo. El desamor por uno mismo hace que la soledad se convierta en prisión”. Nietzsche.     

El ser humano no puede vivir en un estado de vaciedad por mucho tiempo: si no evoluciona en direccion a algo es capaz de permanecerse estancado; las potencialidades reprimidas se convierten en morbosidad y desesperación y eventualmente en actividades destructivas.

La angustia es la evidencia de una batalla entre la fortaleza de nuestro yo por un lado y un peligro que amenaza destruir nuestra existencia, por el otro. Cuanto más terreno gana esa amenaza, tanto más quedará rendida, mutilada y cercada nuestra conciencia. Pero cuanto más crezca nuestra fortaleza de ánimo, es decir, cuanto mayor sea nuestra capacidad para preservar la conciencia de nosotros mismos y del mundo objetivo que nos rodea, tanto menor será el poder de esa manera.   

Nuestra tarea es, entonces, fortalecer la conciencia de nosotros mismos para encontrar los centros de fuerza que existen en nuestro interior que harán posible que permanezcamos firmes a pesar de la confusión y el desasosiego que nos rodea.

Comentarios

Entradas populares de este blog

DESEOS CIRCULARES

Si te marchas...